Una de las personas que ha comenzado el negocio multinivel en mi equipo es Fernando Sánchez, un emprendedor con todo el entusiasmo de los campeones.

Se me ocurrió compararlo con “Juan”, a quien le propuse el negocio en la manera antigua, le invité al negocio, le hice varios seguimientos y finalmente se afilió a mi oportunidad. Para no herir la sensibilidad de nadie, le he dado el nombre ficticio de “Juan”. Pero Fernando, nuestro campeón de hoy, sí es un caso real.

Fernando llevaba tiempo buscando alguien que le enseñara los secretos del multinivel por internet, y finalmente encontró a un servidor, que le iba a enseñar todo lo que él necesitaba para conseguir la libertad financiera a través del marketing de atracción.

Juan quiere ser rico, pero también quiere muchas otras cosas, sobretodo vivir tranquilo.

Fernando tomó nuestro manual de trabajo y en pocos días estaba poniéndolo en practica, creando su blog y subiendo contenidos, y no para de llamarme para consultarme cosas. Siempre dice que es un pesado, ¡y yo siempre le respondo que quiero muchos como él!

Juan me dice, siempre que lo veo, que ahora sí que se va a poner a leer el manual, lleva más de seis meses diciéndomelo.

Fernando no pone excusas, lo que haya que hacer lo hace, y es que no tiene otro objetivo que conseguir la libertad financiera.

Juan tiene muchos “motivos” por los cuales no tiene tiempo para comenzar con el negocio, le gustaría conseguir la llibertad financiera, pero “no puede”, tiene muchos impedimentos (EXCUSAS).

Pero la diferencia más importante entre Juan y Fernando es que a Juan yo lo perseguí para que entrara a mi negocio, en cambio, Fernando me persiguió a mi.

A Juan le hice seguimiento, le llamé, le visité, le llevé a reuniones y le motivé hasta que conseguí que comenzara el negocio.

A Fernando nunca le hice seguimiento, ¡él me hizo el seguimiento a mí! me llamó para comenzar el negocio, y tras la primera conversación ya  decidió hacer el negocio.

A Juan le tuve que explicar el valor de comprar el paquete de inicio antes de decirle el precio.

A Fernando le dije el precio a secas, sin preámbulos, porque estaba deseando comenzar y el precio era lo de menos para él.

Juan y yo eramos amigos de mucho tiempo antes de comenzar con el negocio, y eso ayudó para que él se afiliara.

Sin embargo Fernando me conoció a través de mi blog, no nos conocíamos de nada, pero entró al negocio porque sabía que yo le iba a ayudar a conseguir sus metas, y que lo que yo ofrecía era exactamente lo que él buscaba.

La mayoría en el sistema tradicional son como Juan, entran porque son muy influenciados por su patrocinador, pero realmente no han tomado la decisión de conseguir la libertad financiera, por eso la mayoría no trabajan, son como “muertos vivientes”, en cambio la mayoría en el marketing de atracción son como Fernando.

Ahora, amigos y amigas, la pregunta del millón (y nunca mejor dicho):

¿Qué piensas que sucede en tu negocio de multinivel cuando tienes en tu equipo a 50 luchadores como Fernando?

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